Por Manpower
El marido llama a la esposa y le dice: “Fíjate que por la crisis están despidiendo personal en la empresa…pero no te preocupes, sólo están despidiendo a los ineptos”. Más tarde, otra llamada entra a la casa y de nuevo es el marido, quien dice a la mujer: “¡Ahora ya es general!”.
Como suele suceder con las enfermedades o los siniestros, la gran mayoría de las personas pensamos que el despido puede suceder, pero siempre a otros, por lo que muy pocas veces contamos con un plan para asumir tal situación. Ni emocional ni económicamente nos preparamos y más bien entramos en pánico cuando vemos que comienza a sucederle a nuestros compañeros.
El despido es considerado por los especialistas como uno de los eventos personales más fuertes y perturbadores; una situación que se equipara a la ruptura de pareja. Según los psicólogos el despido genera ansiedad, fuerte daño a la autoestima, sentimientos de culpa, síntomas psicosomáticos, hipertensión, tensión, depresión, abandono y puede incluso derivar en alcoholismo o adicción a drogas y en algunos casos a reacciones extremas, tales como la agresión al centro de trabajo o a sí mismo.
Los efectos familiares y sociales no son menores. Cuando el afectado es el “jefe del hogar”, las relaciones familiares se vuelven tensas y distantes, provocando que el cambio de roles que eventualmente pueda ocurrir deriva en alteraciones negativas.
La velocidad de los cambios en la economía mundial ha modificado los patrones que anteriormente dábamos por sentados, tales como que la inversión se hace en dinero, la movilidad social se logra a partir de la educación escolarizada y un empleo es para toda la vida. La seguridad que brindaba el empleo es una cuestión del pasado, algo que ni los japoneses están en condiciones de sostener.
Ante esta situación, Manpower le ofrece algunos consejos para enfrentar esta situación:
• Deje fluir las primeras emociones, que seguramente serán de rabia, resentimiento, angustia y preocupación; trate de aceptar la situación lo más pronto posible; no discuta, eso no le devolverá el empleo perdido y sólo le generará angustia.
• La vida es muy cambiante y en cualquier momento nos volvemos a encontrar con las mismas personas, por ello es conveniente no dejarse llevar por las emociones del instante, haciendo o diciendo cosas de las que podemos arrepentirnos.
• Tómese unos días de descanso y verá las cosas de otra manera; con nuevos aires y expectativas comenzará a buscar un buen trabajo.
• Mire hacia delante. Capitalice el lado bueno del trabajo que acaba de perder y proyéctelo al futuro: la experiencia, los logros, las habilidades desarrolladas, las capacitaciones recibidas, las relaciones, etc. Leer el resto de esta entrada »